| Noirmoutier |
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El bosque de la Chaize |
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Paseo con tintes mediterráneos Paisajes ganados al mar, molinos, mimosas, bosques, calas, puertecitos y embarcaciones viejas… ¡Noirmoutier tiene gancho! A veces, la llaman la «La Holandesa Hermosa» porque la mitad de las tierras están por debajo del nivel del mar. La isla está unida al continente con un puente gratuito desde 1971. Aunque desde el siglo XVIII también la une el paso del Gois: una calzada sumergible de 4 km que une la isla con el continente… sólo cuando hay marea baja. ¡Alucinarás! |
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| Las marismas saladas de Noirmoutier |
Una isla muy salada Noirmoutier despertó en los años 80. En aquellos años sólo quedaban unas pocas salinas llevadas por un puñado de irreductibles venidos del continente. Poco a poco fueron organizando esta profesión y la actividad de la sal recuperó el honroso lugar que ocupó antaño. Noirmoutier, heredera de una tradición de más de 1.600 años y de una naturaleza excepcional, apuesta por la autenticidad y la calidad. Una pizca de sal para combinar con la bonotte, la famosa patata de la isla.
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Noirmoutier y la sal

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| La isla de Yeu |
¡Perfumes mediterráneos, aires atlánticos! La isla de Yeu, un centro pesquero de primera categoría, desprende el aire pintoresco que caracteriza a las auténticas islas. Deja el coche y la corbata en la península, ponte un cortavientos, buen calzado y alquila una bici. ¡Te olvidarás de todo! La más meridional de las islas de Vendée te ofrece mucho sol, aire revitalizante, vientos benefactores y la sonrisa de sus habitantes… que por nada del mundo dejarían este pequeño paraíso. ¡Por algo será!
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Nuestra Señora de la Buena Nueva

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