10 pueblos mágicos

Montsoreau (49)

Con los pies en el río Loira y a solo una hora de Angers, la población de Montsoreau es arquitectónicamente una joya: casas de piedra blanca tradicional cubiertas de pizarra oscura y un majestuoso castillo renacentista alabado hasta por Alejandro Dumas. Pasea por las callejuelas floridas con rosas o lirios y asciende hacia la parte alta para encontrar caminos más angostos que llevan a las viviendas en cuevas.

Asnières-sur-Vègre (72)

Al norte de Sablé-sur-Sarthe, este pueblecito cuyo antiguo puente de estilo románico cruza el río Vègre, está lleno de monumentos históricos: el castillo de Moulinvieux (s. XIV), la mansión de la Cour, la iglesia de Saint-Hilaire, cuyas magníficas pinturas murales de la Edad Media despiertan interés mucho más allá de las fronteras de la población.

Vouvant (85)

Tras su muralla fortificada, esta ciudad protegida por un meandro del río Mère se conserva sorprendentemente bien. No dejes de visitar el suntuoso portal de la iglesia, el primer monumento histórico clasificado de la provincia de Vendée, así como la torre Mélusine, construida en una sola noche según cuenta la leyenda por el hada Melusina. El pueblo es tan bonito que muchos artistas se han asentado en él y han abierto galerías de arte.

Sainte-Suzanne (53)

Encaramada a lo alto de un peñasco cercano a Laval, Sainte-Suzanne es una joya de la arquitectura medieval que figura entre los pueblos más bonitos de Francia. Callejuelas estrechas, murallas, casas de piedra y, sobre todo, un torreón erigido a principios del siglo XI conocido como “la perla del Maine”. Es la única fortaleza europea que resistió a las temibles tropas de Guillermo El Conquistador.

Piriac-sur-Mer (44)

No sorprende que Daudet, Zola, Flaubert o Chopin se enamoraran de este pueblecito tranquilo a orillas del mar, no lejos de Guérande. Alrededor del puerto, donde antaño desembarcaban los barcos sardineros, este pueblo despliega sus callejuelas floridas con rosas y hortensias, y disfruta de encantadoras plazoletas y pozos de piedra. Alrededor los senderos de la costa son el punto ideal para excursiones y paseos embelesadores.

Béhuard (49)

El pueblo de la isla de Béhuard es encantador y muy atípico. Se trata de una islita situada en medio del Loira que queda sumergida por las aguas con regularidad. Ha sido declarado patrimonio mundial de la humanidad y rezuma un aire veneciano los días de inundación. Echa una ojeada a la Virgen con el niño que se halla por encima del nivel de la crecida gigante de 1910. Otra curiosidad es la capilla real, construida por Luís XI aprovechando un imponente peñasco que se observa desde el interior.

Montmirail (72)

En 1169, el castillo de Montmirail fue testigo de un encuentro entre el rey de Francia, el de Inglaterra y el arzobispo de Canterbury. Este monumento cuya construcción se inició en el siglo XI, culmina a 248 metros y tiene razones para impresionar. Cabe destacar la admirable muralla que rodea esta pequeña ciudad, un hipódromo con aires campestres o un maravilloso jardín de las murallas, de inspiración medieval.

Clisson (44)

Uno tiene la impresión de encontrarse en Toscana. Con sus tejados de tejas rocas, sus pinos mediterráneos y sus villas. Clisson te teletransporta al lado italiano de los Alpes. Tras recorrer la ciudad y visitar las ruinas románticas de su castillo fortificado, acércate al Domaine de la Garenne Lemot. Se trata de un magnífico parque de inspiración italiana con sorprendentes edificios y ornamentaciones.

Fontaine-Daniel (53)

Fontaine-Daniel es un bonito pueblecito obrero famoso por la calidad de las telas de Mayenne, utilizadas en decoración. Se encuentra en el bosque de Salair, ocupando parte de lo que fue una abadía fundada en el siglo XIII, de la que se conservan solo algunas ruinas. Un centenar de huertos familiares, aquí conocidos como jardins ouvriers, sobreviven con alegría junto a viviendas que testimonian un floreciente pasado industrial.

Vivoin (72)

Vivoin crece en la ribera del río Sarthe y actualmente es una ciudad de pequeño tamaño con carácter llena de edificios de piedra roja. Disfruta de una curtiduría y de un priorato del siglo XIII, que combina arquitectura románica, gótica y renacentista. Actualmente es la sede del Museo de la Vida de Antaño (Musée de la vie d’autrefois) y durante todo el año celebra numerosos eventos culturales.
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La belleza de los pueblecitos de nuestra región provoca asombro en el visitante. Aquí te damos un aperitivo para que disfrutes de estas perlas, que en algunos casos figuran entre los pueblos más bonitos de Francia.

A veces, conoces lugares que te gustaría quedártelos solo para ti. Son lugares distintos, apartados, auténticas burbujas de calma que cultivan su encanto lejos de la urbanización galopante y del frenesí urbano. La región de Pays de la Loire posee pueblos encantadores y pequeñas ciudades con carácter. Aquí te presentamos una muestra.

También hubiéramos podido hablar de Le Thoureil, Paimbœuf, Saint-Léonard-des-Bois, Malicorne, Turquant, Le Puy-Notre-Dame, Jublains, Fresnay-sur-Sarthe, Maillezais, Montreuil-Bellay, Piriac-sur-Mer, Foussais-Payré, Faymoreau, Beaumont-sur-Sarthe, Solesmes, Apremont, Parné-sur-Roc, Trentemoult, Mareuil-sur-Lay, Chenillé-Changé, Sallertaine… y de muchas visitas más que seguro que te encantarían.

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